Los cuidados paliativos: mucho más que aliviar el dolor

Hablar de cuidados paliativos es hablar de acompañamiento integral. Son esenciales, ya que no se limitan a la etapa final, sino que acompañan desde el momento del diagnóstico de una enfermedad que amenaza la vida. Su rol va mucho más allá del simple alivio del dolor físico.

En este punto, es importante comprender que el sufrimiento de una persona mayor trasciende lo físico. Porque en la vejez la enfermedad conlleva una carga emocional, social y espiritual muy significativa. Debemos ver al ser humano como una unidad: miedo, ansiedad, aislamiento o la necesidad de reconciliarse con la realidad. No basta con lo orgánico: debemos proveer esperanza, acompañamiento y aceptación.

Avances legales y brechas de acceso

La Ley Nacional de Cuidados Paliativos (N° 27.678), sancionada en 2022 en Argentina, significó un paso adelante, pero aún con enormes desafíos. El acceso sigue siendo limitado. La mayoría de los cuidados paliativos se concentran en grandes centros urbanos, dejando sin acceso a gran parte de la población rural y de localidades más pequeñas.

Desde Pallium Latinoamérica llevamos 25 años trabajando en investigación, formación y asistencia solidaria. Aportamos investigación, formación académica de posgrado, apoyo a la creación de equipos de cuidados paliativos en hospitales públicos y asistencia domiciliaria solidaria.

Las barreras siguen siendo múltiples: falta de profesionales capacitados, escasos recursos, desconocimiento de la sociedad y resistencia cultural a hablar de la muerte. Esta combinación hace que muchos pacientes pierdan la oportunidad de mejorar su calidad de vida durante meses o años.

Lo que está en juego es un derecho esencial: a la dignidad. Alivio del sufrimiento físico, emocional y espiritual; respeto a la autonomía de sus decisiones y la posibilidad de no morir en soledad.

Esa autonomía se garantiza con transparencia y confianza. Con comunicación abierta y honesta. El paciente debe recibir información clara, pero la decisión final siempre debe recaer en él o en su familia. Las directivas anticipadas y el consentimiento informado son claves.

En este proceso, las personas mayores también nos regalan sabiduría: La importancia de vivir cada día con propósito, de valorar las relaciones y de encontrar la paz. Acompañarlos en el final es un acto de respeto y aprendizaje mutuo.

En este Día Internacional de las Personas Mayores, me gustaría compartir el siguiente mensaje: Debemos dejar atrás la idea de salvar vidas a cualquier precio y abrazar la de vivir con dignidad hasta el final. El respeto a las personas mayores no se mide en años, sino en calidad de vida. Como sociedad, debemos garantizar cuidados que permitan morir en paz, acompañados y con dignidad intacta. La vejez y la muerte no son tabúes: son parte de la vida.

Por Dr. Carlos Arriagada Bustos, Coordinador del Equipo Asistencial de Cuidados Paliativos en la ONG Pallium Latinoamérica, y Médico Especialista en Medicina Familiar.

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